viernes, 20 de junio de 2008

Seminario para Lideres/ CUPO LIMITADO!!

Domingo 29 de Junio.
Hora: 8 a.m- 12 m.d


Lugar: Sala de Conferencias.

Impartido por: Adolfo Díaz y Daniel Guevara
(De la Ciudad de Panamá)

Incluye:Material y Refrigerio.
Confirmar asistencia al 270-0093 Ext 274 con Leonor López.

Te invita: Red de Jóvenes!

jueves, 19 de junio de 2008

Enfrentar problemas

El Jarrón, la rosa y la vida

Cierto día en un monasterio Budista, se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién seria el nuevo centinela.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:-"Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar." Entonces colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos y encima de esta, coloco un jarrón de porcelana muy raro con una rosa amarilla de extraordinaria belleza en el y dijo así: -"¡Aquí esta el problema! "
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena; un jarrón de extremo valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. ¿Qué representaría? ¿Qué hacer? ¿Cuál es el enigma? En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ZAZ!!! ... destruyó todo de un solo golpe. Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:-"Usted será el nuevo guardián del Castillo".
Moraleja de la Historia:
No importa cuál sea el problema, ni que sea algo lindísimo, si ves un problema, precisa ser eliminado, terminado, concluido. Un problema es un problema, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se acabó, por más lindo que sea o haya sido, si no existiera más sentido para él en tu vida, tiene que ser suprimido porque corres el riesgo de permanecer con él, el resto de tu vida. Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en el pasado, y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida, sobre todo si el problema es algún sentimiento de rencor o reproche, que aunque en algún momento de tu vida te haya hecho mucho daño, eso sólo forma parte de un pasado.
Existe un proverbio Chino que dice: "Para poder beber vino, es necesario primero tirar el té". Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a eso que ya no hacen más sentido y que están ocupando espacio y que muchas veces lejos de ayudarte te hiere y te impide tomar un curso diferente en tu vida. El pasado sirve como lección, como experiencia, como referencia. El pasado sirve para ser recordado y no para ser revivido. ¡Usa las experiencias del pasado en el presente para construir tu nuevo Hoy, y necesariamente en este orden!
Meditación breve
Pasa el tiempo y tu existencia en la tierra se va agotando; tu cuerpo se gasta y tus energías decaen. La vida terrena es muy breve así vivas cien años. Señálate un objetivo noble para que mantengas la satisfacción de vivir y la esperanza de ser promotor de una causa excelente. La vida tiene profundo sentido si te dedicas a ayudar a los necesitados, si amas sin esperar recompensa y si vives por un ideal que no termine con tu muerte. Si trabajas inspirado por un gran ideal, sentirás la alegría que reanima tu vida. El ideal más alto y noble es amar a Dios con todo el corazón y manifestar este amor sirviendo al prójimo. La grandeza de una persona se alimenta con la dedicación al logro de sus altos ideales.


miércoles, 18 de junio de 2008

Versiculo del día


"Dios es nuestro amparo y fortaleza y nuestro pronto auxilio en las tribulaciones."
Salmos 46: 1

lunes, 16 de junio de 2008

Un mensaje Urgente

Un mensaje urgente
Un elemento fundamental para quien desea cumplir el propósito de Dios para su vida en lo que se relaciona con las misiones, es comprender la necesidad que tienen las almas de conocer el mensaje de Salvación que hay en Jesucristo. Eso es clave.
Nosotros tenemos la llave que necesita el mundo para salir del laberinto. Se encuentra en el perdón de pecados que logró el Señor Jesús en la cruz para hacernos justos delante de Dios, y la resurrección que nos asegura que tendremos vida eterna en Él.
Imagínese la esperanza que puede experimentar aquél que considera que su vida llegó al borde del abismo y que no hay solución para sus problemas, cuando comprende que todavía hay una oportunidad y que está en recibir al Hijo de Dios en su corazón. Además del perdón de sus trasgresiones, inicia un proceso de cambio y de crecimiento en su vida personal y espiritual.
El Maestro amado lo ilustró cuando dijo: "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder." (Mateo 5:14).
Algo de suma trascendencia: usted y yo tenemos en nuestras manos el enorme potencial de ser agentes de cambio en la sociedad en la que nos desenvolvemos. Tenemos la posibilidad de transmitir ese potencial, manifestado en enseñanzas, a todos aquellos que necesitan una respuesta a sus múltiples interrogantes.
Por un instante evalúe todo el cúmulo de información que maneja sobre el Evangelio. Sin duda ha ido creciendo en el conocimiento de Dios. Y podría compartir lo esencial del mensaje a otra persona. Sin embargo no lo ha hecho. ¿Qué está esperando?
El primer objetivo hacia el cual debe volcar sus esfuerzos en Dios, está en su prójimo. Aquél que comparte la vida con usted, es decir cada uno de los componentes de su familia; también los vecinos, los compañeros de trabajo o aquellos con quienes trato diario: el pasajero del bus colectivo, el vendedor de gasolina, el guarda de seguridad, etc.
El testimonio de vida
Una vez que nos damos cuenta que somos luz del mundo porque tenemos un mensaje para compartir, pasamos a otro aspecto esencial. Se trata del testimonio de vida.
Cabe que examinemos su trascendencia al leer el siguiente versículo: "Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa." (Mateo 5:15).
Difícilmente impactaremos a quienes nos rodean, si nuestros hechos no están estrechamente ligados a nuestras palabras. Una relación directa entre lo que predicamos y lo que ponemos en práctica.
Un misionero eficaz es aquél que vive a Jesucristo. Usted está llamado a vivir esa transformación personal y espiritual. Que el Evangelio produzca cambio en todo su ser. Sólo de esta manera usted estará evangelizando no solo con sus expresiones sino con sus actuaciones.
¿Desea ser misionero? Extraordinario. Comience con su testimonio de vida.
Instrumentos de Dios
Un misionero es un instrumento útil en la obra de Dios. Alguien que sirve de canal para transmitir las enseñanzas fundamentales del Evangelio.
El Señor Jesucristo enseñó: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mateo 5.16).
Dos factores que hemos estudiado hasta el momento: el convencimiento del poderoso mensaje que tenemos para compartir y, el testimonio de vida. Sumamos un tercer elemento: Ir hasta aquellos que no tienen a Jesucristo en su corazón.
Puede ser en el barrio que habita o tal vez, en las zonas marginales de la ciudad. Piense en aquellos que todavía no han sido alcanzados con la Palabra de Dios o que tal vez han manifestado indiferencia. ¿Qué le lleva a pensar que hoy no será el día propicio para predicarle a Cristo?
No hay tiempo que perder. Mientras usted lee este estudio, millares de personas habrán muerto en todo el mundo. Ese pensamiento nos lleva a concluir que es imperioso evangelizar. Y esa labor deben realizarla personas como usted, que siente el llamado a las misiones. Comience con las personas más cercanas. Dios prosperará su trabajo.

jueves, 12 de junio de 2008

BATALLA CONTRA EL DESALIENTO

Buenos días,quiero compartir algo que me envió el hermano Basilio Patiño, espero que sea de bendición.

Adolfo

Hace años, como un ministro dispuesto a hacer algo para Dios, me involucré en muchas actividades, corría de un lugar a otro, estaba inmerso en el "ministerio", hasta que una simple pregunta me paralizó. "Basilio”, me preguntó un amigo, "lo que estás haciendo, ¿hasta dónde llega a la luz de la eternidad?"

Supongo que su pregunta fue sin ánimo de desarmarme, y tal vez aun sin intenciones de que fuera recordada por tantos años. Es posible que él mismo haya olvidado esa pregunta. Para mí, sin embargo, fue como si alguien me hubiese dado con un mazo en la cabeza. Yo estaba haciendo muchas cosas para Dios con el deseo de agradarlo, pero estaba olvidando la perspectiva de la eternidad. ¿Cómo podemos llevar a cabo un ministerio con la eternidad como fondo? Tengo que confesar que al darme cuenta de que mi esfuerzo no transcendía mucho, al principio me desalenté. Pero de aquel desaliento surgió la semilla para frenar mi activismo, revisar mis prioridades, profundizar mi relación con Dios y prepararme para servirle mejor.

A pastores y a líderes cristianos nos consume la pasión de hacer algo para Dios, algo que transcienda el tiempo y toque la eternidad. ¿Pero quién es competente para eso? Si somos sinceros, reconoceremos que a veces con la mejor de las intenciones deseamos tener un ministerio reconocido, exitoso, creciente. Algunas veces, sin embargo, nos sumimos en desaliento y caemos en la depresión y en el desánimo al pensar que, después de todo, no hemos llegado al éxito que soñamos o que algunos nos pronosticaron. Otras veces, como pasó en mi caso, nos damos cuenta de que nuestro activismo no produce fruto eterno. Es entonces cuando el liderazgo se hace un poco difícil de sobrellevar.

¿Cómo escapar al desaliento, al espíritu de derrota? ¿Cómo hacer para que esas aparentes derrotas no nos agobien hasta el desaliento?

PIDE LO QUE QUIERES
Salomón fue uno de los hombres mejores dotados en la historia de la humanidad. Sólo a él Dios se le apareció una noche en sueños para decirle: "Pide lo que quieres y te será concedido". Sin duda ese habrá sido un momento extraordinario en la vida de este hombre. Ahora bien, si Dios se nos apareciera hoy con esa misma oferta, ¿qué pediríamos? Nuestra petición definiría lo que somos y hasta dónde queremos llegar con Dios.

Si fuéramos sinceros, admitiríamos que en los recovecos de nuestra alma a veces hay deseos que no se ajustan al deseo de Dios. Buena parte de nuestras frustraciones provienen de pensar que Dios nos ha prometido algo que Él nunca prometió, algo que nosotros creíamos que haría nuestro ministerio más placentero, más grande, más reconocido, o quizá menos difícil o con menos demandas.

Recuerdo haber leído sobre un pastor a quien se le habían pronosticado toda clase de éxitos en su ministerio. Era un buen predicador, había sido un alumno distinguido en el seminario, su iglesia madre le dio todos los recursos necesarios y unas cuantas familias para iniciar una iglesia "hija". Todo indicaba que tendría el éxito soñado, hasta que el pastor despertó a la realidad. La naciente iglesia comenzó a decaer en asistencia después del primer año, los fondos comenzaron a escasear, los ánimos a decaer. Una madrugada el pastor le confesó a su esposa: "No puedo seguir predicando porque no creo que Dios sea el Dios fiel y bueno que dice ser. El me llamó a este ministerio y ahora me ha dejado solo. Estoy listo para dejar todo". Aquella madrugada su esposa tuvo que ministrarle y decir: "Yo creo que Dios es quien ha dicho ser. Mientras dure tu crisis de fe, yo te llevaré y te sostendré con mi fe". Benditas nuestras esposas, que cuando nuestra fe y nuestra confianza fallan, están allí para alentarnos.

Como pastores y líderes enfrentamos grandes batallas. Algunos, temo decir muchos, están desmayando en la tarea. Todos nos enfrentamos a nuestras debilidades ante la magnitud de la tarea y nos sentimos inadecuados. Nadie necesita decirnos que no somos suficientemente competentes para el trabajo que tenemos por delante. La mayoría de las veces nos enfrentamos a las expectativas de la gente que nos pide y espera más de lo que podemos entregar. ¡Qué fácil es perder el ánimo en tales circunstancias!

Otras veces estamos tratando de sobrevivir con un nivel de salario con el cual es casi imposible mantener a nuestras familias. Mientras los demás miembros de la iglesia local pueden vivir buscando mejores recursos económicos, se espera que el pastor viva "por la fe, dependiendo del Señor". Ese doble estándar no sólo nos desalienta, sino que a veces nos molesta, pues todos debemos vivir dependiendo del Señor y de sus recursos para cada día.

En su libro Pastores en Riesgo, H.B. London y Neil B. Wiseman advierten que hoy más que nunca hay pastores vulnerables a "quemarse". Aunque sus estadísticas reflejan la condición de los pastores anglos en EE.UU., al conocer el ministerio hispano en Norteamérica por más de veinte años, creo que la situación entre nuestros pastores no está lejos de esa realidad.

En su estudio London y Wiseman citan estadísticas recopiladas por el prestigioso Instituto Fuller para el Crecimiento de la Iglesia. Ellos notan, entre otras cosas, que el 80% cree que el trabajo pastoral ha afectado negativamente a sus familias, que 33% cree que estar en el ministerio ha sido un verdadero inconveniente para la familia, que el 75% reporta haber tenido en su vida ministerial por lo menos una gran crisis causante de un problema emocional, que el 90% siente que fueron mal preparados para resistir las demandas del ministerio, que el 70% dice tener más baja auto-estima que cuando comenzaron, que el 40% reportó tener por lo menos un serio conflicto con un miembro de su congregación una vez al mes, que el 37% confesó haber sido parte de una conducta sexualmente inapropiada con alguien en la iglesia, y que el 70% dice no tener alguien a quien considera amigo cercano.

Quizás usted esté dando un suspiro de alivio al ver que otros se sienten como usted, o una exclamación de incredulidad al leer estas estadísticas, pero le aseguro que hay pastores y líderes al borde del desaliento.

Los autores citados, en su libro, El Pastor es una especie en extinción, sugieren que el problema consiste en que "la carga está siendo llevada por demasiado tiempo sin verdadero alivio". Estamos llegando al punto en que nuestras reservas se están agotando y estamos por rendirnos. ¿Qué hacer?

EL MINISTERIO DEPENDE DE DIOS
Volvamos por un momento a Salomón. La gran sabiduría que Dios le dio lo llevó a darse cuenta de lo pasajero de todo. En el capítulo 2 de Eclesiastés él va del cinismo a la frustración, a la vacuidad y al desaliento al pensar que la gran obra de su reino no resistiría el tiempo, que a su muerte algún necio lo echaría todo a perder. ¿Cómo sobreponerse a un pensamiento tan sombrío?

El reino de Salomón no duraría más de una generación. El no tenía control de lo que pasaría a su muerte. Sólo lo que Dios hace permanece para siempre. El enfoque de Salomón y el nuestro tiene que cambiar de quiénes somos nosotros y qué estamos haciendo, a quién es Dios y qué está haciendo El. Salomón exclama: "He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres" (Ecl. 3:14).

Solamente cuando esta verdad gobierna nuestros corazones, podemos sentirnos libres para servir a Dios y a su pueblo con gozo. Es aquí donde termina la presión para producir por esfuerzo propio. Nadie puede añadir nada a lo que Dios está haciendo. Nadie ha agregado o quitado nada al plan de Dios, ni el más espiritual de los hombres ni el más malvado de ellos. Dios está llevando a cabo sus propósitos y nosotros podemos descansar en Él.

Cuando el tiempo y la eternidad se unan nuevamente, todo lo que estaba en el corazón de Dios para ser conseguido en el tiempo, habrá sido hecho. Todo.
Dios está buscando a aquellos que sean vasos para sus trabajos eternos, para que sólo Él sea la explicación de lo que Él está haciendo y para que sólo Él reciba toda la gloria. Sólo Él puede hacer obras que perduren a la luz de la eternidad.

EL SÍNDROME DEL PROFETA
Entre todos los profetas del Antiguo Testamento no hay otro más poderoso que Elías. El tenía verdadera fuerza de carácter, osadía, valentía y una fe sólida.
En 1 R. 18-19 somos testigos de una de las más increíbles escenas de las Escrituras. Lleno del poder de Dios, Elías confrontó al rey Acab y a su esposa (la malvada Jezabel) a los 400 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera. Un solo hombre enfrentado contra una horda enemiga y resistiéndoles en el poder sobrenatural de Dios. Elías conocía del poder de Dios para suplir en las más difíciles circunstancias. En el monte Carmelo lo vemos levantando el pendón de la fe y de la valentía, y vemos cómo Dios responde con una tremenda manifestación de poder: fuego del cielo.

Sin duda esperaríamos que después de tal demostración divina, la fe y la confianza del profeta crecieran hasta un punto insospechado, pero no es así. Perseguido por Jezabel cae en depresión y le asaltan pensamientos suicidas (1 R. 19).

Cuando batallamos contra el desánimo y la depresión, uno de los mayores problemas es que perdemos la habilidad para enfrentar las realidades de nuestra situación o las circunstancias que nos han llevado al lugar donde nos encontramos. Dios confrontó a Elías allí donde Elías estaba y le hizo confrontar las razones que lo había llevado a donde estaba.

A veces no queremos hacernos las preguntas difíciles de la vida y el ministerio. Dejamos que otros definan lo que somos y a dónde vamos. Elías se vio inmovilizado por las falsas concepciones de sí mismo y la necesidad de proteger la reputación de Dios. Podemos parafrasear 1 R. 19:10 diciendo: "Aunque yo he sido muy celoso por tu obra, oh Dios, los israelitas no han respondido bien y lo han destruido todo. De hecho, soy el último de los profetas que queda y por eso estoy escondido, para que tu obra no acabe conmigo".

A esto podemos llamar el "síndrome del profeta", al cual todos somos vulnerables. Nos sentimos solos (a veces nos hemos apartado de otros voluntariamente) y nos vemos como los únicos que llevamos a cabo un ministerio digno. Somos protectores de la dignidad de Dios.

En primer lugar, Dios asegura a Elías y a nosotros que no está solo, hay 5.000 más que permanecieron fieles. Una vez más, la Palabra de Dios destaca la importancia de buscar y tener comunión con otros fieles siervos del Altísimo. En segundo lugar, no nos engañemos, Dios no nos necesita para proteger su dignidad. Necesitamos ver a Dios como el Dios Soberano que está cumpliendo sus propósitos aun en medio de nuestras propias batallas e inconformidades. Él continúa construyendo su Reino aun en medio de nuestras aparentes derrotas.

Cuando el telón de la eternidad caiga, veremos que Dios no dejó nada sin finalizar, que no quedaron "hilos sueltos" para recoger. Todo habrá sido hecho a la perfección, a cabalidad.

Casi podemos escuchar una queja en los labios de Elías: "Señor, no has tomado buen cuidado de tu obra. Si no me hubiera escondido, todo tu plan estaría acabado. Gracias a Dios tuve el buen sentido de correr hacia el monte." La mayoría de las veces estamos llorando detrás de los matorrales, sin darnos cuenta de que el Dios Soberano continúa la tarea de la edificación de su iglesia y que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt. 16:18).

Algunos pastores y líderes están sufriendo más de la cuenta por no tener a nadie (aparte del cónyuge) con quien orar, con quien compartir las cargas, a quien rendirle cuentas, etc. No hemos sido llamados a ser "llaneros solitarios". Debemos pedirle a Dios que nos dé a alguien con quien poder compartir las cargas que llevamos (Gá. 6:2). A Elías Dios le dio a Eliseo, quien tomaría su lugar. No debe haber temor o celos. La obra es de Dios y Él a su debido tiempo tendrá a bien, levantar a alguien más para llevar la carga con nosotros y después de nosotros.

Si estamos en problemas en nuestro ministerio a causa del desaliento y estamos enfrentando frustración, cansancio, depresión, expectativas fallidas de nosotros mismos o de otros, ¿qué necesitamos hacer por encima de cualquier otra cosa? Si sabemos de alguien que está a punto de dejar el ministerio ¿qué le decimos? "Necesitas descansar (por cierto que todos necesitamos ejercitarnos), necesitas una vacación (eso también necesitamos), pide un aumento de sueldo (¡tal vez algunos también necesitamos eso!)." Sin embargo, Dios le dijo al profeta confundido, herido, y desanimado, "párate en la presencia del Señor".

ios no sólo podía satisfacer necesidades físicas y emocionales de Elías, sino que además lo llamó a acercarse a su presencia. Esto es lo que necesitamos cuando llega el desánimo, cuando nos sentimos heridos o frustrados. Solo la presencia divina puede guardarnos, fortalecernos y levantarnos para unirnos a Dios en su obra.
Dios dice, "me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo corazón" (Jer. 29:13).

martes, 10 de junio de 2008

Calendario Escuela de Obreros Modulo III

En el siguiente link se encuentra la información sobre el calendario del módulo 3 de la Escuela de Obreros:

http://escuelasdeeducacioncristiana.blogspot.com

Mas información:
Norman Valle
norman@comunidadhosanna.net
Cel: 8993253

viernes, 6 de junio de 2008

Saludos a nuestros lectores

Un saludo cordial a todos nuestros los lectores.

Todavía se están realizando unas pruebas técnicas relacionadas con el desarrollo del nuevo sitio web de hosanna para ofrecerles un mejor servicio y les pedimos disculpas por cualquier incoveniente que se pueda presentar.

Que tengan un buen día

"Todo en el tiempo de Dios, es hermoso"

martes, 3 de junio de 2008

Celebración Día del Niño


Este 28 de Junio FIESTA, FIESTA!!! para todos los niños de nuestra Comunidad, Iglesias Filiales, Círculos Infantiles.

Hora 9:00 am a 12:00 md
Templo Hosanna

Ven y disfruta de este día!!

¡¡TE ESPERAMOS !!